sábado 23 de mayo de 2009

La insoportable levedad del ser (humano)

Esta semana hemos asistido a la invención ministerial de una categoría nueva de ser vivo, sin especie propia. Algo así como un ser vivo "en general". Claro, si el feto no es humano, las alternativas son complicadas: ¿es un simio? ¿es un perro? Más aún: ¿qué le lleva a ser humano, qué cambio cromosómico o fisiológico lo constituye en tal? ¿En qué momento sucede?

Patadas a la lógica y a la biología aparte, vayamos a lo esencial que está en juego.

Distingamos:

Ser vivo
Esto es competencia de la biología (es estudio de la vida). Poco sé de esto. Aunque el conocimiento más común sobre la vida es bastante sólido: está vivo o está muerto. Es una disyuntiva difícil de evitar. La duda quizá está en la individualidad del feto, bastante poco sólida por cierto. Casos microscópicos aparte (si el virus es ser vivo...).

Pero no nos enzarcemos: la ministra reconoce que el feto es un ser vivo.


Ser humano
Parece demostrado que hay una especie animal del género homo, bautizada como Sapiens-sapiens, caracterizada por una serie bastante clara de diferencias específicas (bipedismo, habla, calvicie incipiente, etc). Se reproducen unos con otros... en fin. Que no sé de biología, no me las voy a dar.

El caso es que sí parece haber discusión sobre cuándo empieza a haber un ser humano. Pero, que me perdonen los que saben biología:

Persona
Después de que los nazis se cepillaran media Europa, los alemanes -tutelados por los norteamericanos- se dieron una constitución democrática, coronada por la idea de la dignidad de la persona humana, en su artículo 1. La Constitución española, que bebe en muchos sentidos de aquella Ley Fundamental de Bonn, dejó la dignidad de la persona para el artículo 10, pero oye: desde la fila 10 y en palco (artículo difícilmente reformable) se sigue bien el concierto.

Pero, ¿qué es eso de la persona? ¿qué se quiere decir con dignidad? Persona es lo que es un hombre, en cuanto que merece por parte de los demás una actitud determinada (ser tratado como un fin en sí mismo, y nunca solo como un medio, diría el bueno de Kant; ser amado por sí mismo, decía Juan Pablo II que era el imperativo personalista).

Al margen del fundamento trascendente de ese trato, hay un fundamento inmediato: el individuo de la especie humana es una persona. A lo mejor no puede hablar o reclamar por sí mismo sus derechos, a lo mejor desdice con su comportamiento de esa "categoría". Pero vemos que hay fundamento "físico" para decir: se comporta como un animal, pero es un ser humano.

En fin: para algunos no hay solución de continuidad entre reconocer un ser humano, y tratarlo como a una persona. Las dos cosas se identifican de modo tan inmediato, que no caben sutilezas: si es una persona no la puedo matar, no puedo pegarle, debo pagar el trabajo que realiza, hay que curarla, etc. Insisto en que dejamos aparte el debate sobre el fundamento trascendente: por qué esto es o debe ser así.

Pero no pensemos que esa es la opinión de todo el mundo. Por ejemplo: el nazi veía en el judío a un ser humano (algo biológicamente incuestionable), aunque quizá disminuido; pero no le reconocía el tratamiento de persona. Los negros esclavizados en Estados Unidos eran seres humanos, pero la Constitución no otorgaba derechos a los seres humanos o a las personas, sino a los ciudadanos...

Aquí ya es necesario plantearnos los problemas del fundamento. En general estas discriminaciones se apoyan en algún prejuicio anticientífico sobre la "falta de capacidades superiores": con estos tipos uno puede reproducirse, pero en realidad no dan la talla para ser tenidos en consideración como personas. Hombre, lo normal en las naciones civilizadas es que cuando se da esa falta de capacidad, se protege a ese individuo, mediante diversos modos de tutela. No se trata en fin de nada raro: menores, enfermos, ancianos, dementes... Solo aquellos a quienes siempre hemos juzgado como bárbaros deciden que esa falta de capacidad (real o supuesta) es una justificación para el aprovechamiento de esos seres discapacitados (como diversión, como materia prima, como mano de obra esclava...). Los bárbaros y los acomplejados suelen actuar así.

¿Bárbaros? Así llamamos por principio a quienes no dan ese trato debido a los seres humanos. Pero alguna razón tendrán que tener los hombres civilizados para gastar tanto en la protección de lo que llaman las personas, tambíén cuando resulta improductivo o molesto ¿no? Ciertamente existe una inclinación afectiva muy universal e inmediata ante la presencia de una persona, y más de una persona en la indigencia. Pero bien que nos cuidamos de que no se ciña ese trato respetuoso a los casos en que se da esta simpatía espontánea entre hombres. Bien que reclamamos justicia cuando no se nos ha tratado así. Bien que hilamos razones para demostrar que merecíamos -u otra persona merecía, lo cual es más importante- un trato digno de una persona. Y con esas razones, intereses y simpatías al margen, conseguimos convercernos unos a otros de cómo actuar, cómo repartir los bienes, etc. Bueno: en ocasiones se consigue. Pero si no lo logramos, seguiremos exigiendo justicia.



Ciudadano de pleno derecho
Las comunidades políticas se componen de ciudadanos. Seres humanos a quienes se les reconoce la plenitud de los derechos civiles y políticos. En concreto son ellos quienes toman partido en la definición de la voluntad común, y participan en las instituciones de gobierno en lo público y en lo privado.

Toda comunidad política digamos civilizada, reconoce que quienes no son ciudadanos son al menos "personas", o "seres humanos dignos de respeto". Y muchos de los derechos y beneficios sociales del Estado en cuestión son patrimonio también de todo hombre o mujer que por allí se pasee.

martes 19 de mayo de 2009

Los estadounidenses pro vida son mayoría por primera vez desde 1995

Datos estadísticos del debate sobre el aborto en Estados Unidos, según Gallup.








Estas preguntas sobre el aborto forman parte de la encuesta anual de Gallup sobre valores y creencias, realizada entre el 7 y el 10 de mayo. Se repite desde 1995.
A la pregunta sobre si el aborto debería ser legal, la postura que más baja es la mantiene que debería ser libre en todas las circunstancias, que es sostenida por el 22%. En cambio, un 23% cree que debería ser ilegal en cualquier caso. “Esto contrasta con lo observado en los últimos cuatro años, cuando Gallup encontró una fuerte inclinación en las actitudes públicas a favor del aborto sin restricciones”, explica la organización en su página web.
La postura predominante (53%) sigue siendo la de que el aborto debería ser legal solo bajo ciertas circunstancias. Si se profundiza en la cuestión, la postura mayoritaria es que debería ser “legal solo en unas pocas circunstancias” (37%).
Aunque los partidarios del aborto lo presentan como un derecho de la mujer, la encuesta muestra que actualmente el 49% de las mujeres se declaran pro-vida frente a un 44% que se manifiestan pro elección. Es la primera vez que esto ocurre. Entre los hombres, el 54% son pro vida y el 39% pro elección.
El cambio a favor de la postura pro vida se atribuye sobre todo a que entre los seguidores del Partido Republicano los pro vida han aumentado un 10% respecto al año pasado (del 60 al 70 por ciento), mientras que entre los demócratas no se ha advertido ningún cambio.
La tendencia contrasta con las posturas adoptadas por la Administración Obama respecto al aborto, que ha levantado el veto a la financiación federal de organizaciones de planificación familiar que promueven el aborto en el extranjero, y ha declarado su intención de retirar la protección de la objeción de conciencia de los médicos que rehúsan participar en abortos.
La tendencia hacia la posición pro vida se nota también en las afiliaciones religiosas, con un aumento del 8 puntos entre los protestantes y de 7 puntos entre los católicos.
La encuesta Gallup se basó en entrevistas telefónicas con una muestra nacional de 1.015 personas mayores de 18 años. La encuesta tiene un margen de error del 3% y un nivel de confianza del 95%.
Los resultados encontrados por Gallup confirman los de otras encuestas como la del Pew Research Center, que mostraba que los partidarios de que el aborto fuera legal en todas o la mayoría de las circunstancias habían bajado del 54% al 46%.
Fuente: Aceprensa.com

Obama en Notre Dame

Parece un episodio de The West Wing. El Presidente vistiendo los arreos académicos de la prestigiosa universidad de ND. Un discurso sensato, -en un clima de polémica, con episodios incómodos por parte de "radicales"- que provoca por momentos el entusiasmo del público.

Obama busca un terreno común sobre el que elaborar una política que una a gente de todas las creencias, y en concreto: de opiniones opuestas sobre el aborto. Un primer paso, es reconocer la razonabilidad de los argumentos del que piensa lo contrario. El segundo es la búsqueda de esos puntos de acuerdo que se traduzcan en acciones conjuntas concretas.

Obama encuentra el common ground en el deseo de que se reduzca el número de abortos. El aborto es una decisión difícil para la mujer, evitémosla: reduzcamos los embarazos no deseados. Y si hay que decidir, favorezcamos que se opte por continuar el embarazo, con apoyo para las madres y facilidades para la adopción.

Por otro lado, no niega que el debate sobre el aborto deba seguir abierto.

¿Está justificado este approach? Es decir: no plantear el problema del aborto en términos absolutos...
¿Son razonables todas las posturas que comparecen en el debate sobre el aborto?
¿Ha elegido bien el common ground? ¿No hay más suelo común que ese?
¿Podemos aprender en España algo de todo esto?

He aquí un extracto del comencement speech de Obama en ND:


"The soldier and the lawyer may both love this country with equal passion, and yet reach very different conclusions on the specific steps needed to protect us from harm. The gay activist and the evangelical pastor may both deplore the ravages of HIV/AIDS, but find themselves unable to bridge the cultural divide that might unite their efforts. Those who speak out against stem cell research may be rooted in admirable conviction about the sacredness of life, but so are the parents of a child with juvenile diabetes who are convinced that their son's or daughter's hardships can be relieved. The question, then, is how do we work through these conflicts? Is it possible for us to join hands in common effort? As citizens of a vibrant and varied democracy, how do we engage in vigorous debate? How does each of us remain firm in our principles, and fight for what we consider right, without demonizing those with just as strongly held convictions on the other side?Nowhere do these questions come up more powerfully than on the issue of abortion.As I considered the controversy surrounding my visit here, I was reminded of an encounter I had during my Senate campaign, one that I describe in a book I wrote called The Audacity of Hope. A few days after I won the Democratic nomination, I received an email from a doctor who told me that while he voted for me in the primary, he had a serious concern that might prevent him from voting for me in the general election. He described himself as a Christian who was strongly pro-life, but that's not what was preventing him from voting for me.What bothered the doctor was an entry that my campaign staff had posted on my website - an entry that said I would fight "right-wing ideologues who want to take away a woman's right to choose." The doctor said that he had assumed I was a reasonable person, but that if I truly believed that every pro-life individual was simply an ideologue who wanted to inflict suffering on women, then I was not very reasonable. He wrote, "I do not ask at this point that you oppose abortion, only that you speak about this issue in fair-minded words."Fair-minded words. After I read the doctor's letter, I wrote back to him and thanked him. I didn't change my position, but I did tell my staff to change the words on my website. And I said a prayer that night that I might extend the same presumption of good faith to others that the doctor had extended to me. Because when we do that - when we open our hearts and our minds to those who may not think like we do or believe what we do - that's when we discover at least the possibility of common ground. That's when we begin to say, "Maybe we won't agree on abortion, but we can still agree that this is a heart-wrenching decision for any woman to make, with both moral and spiritual dimensions. So let's work together to reduce the number of women seeking abortions by reducing unintended pregnancies, and making adoption more available, and providing care and support for women who do carry their child to term. Let's honor the conscience of those who disagree with abortion, and draft a sensible conscience clause, and make sure that all of our health care policies are grounded in clear ethics and sound science, as well as respect for the equality of women." Understand - I do not suggest that the debate surrounding abortion can or should go away. No matter how much we may want to fudge it - indeed, while we know that the views of most Americans on the subject are complex and even contradictory - the fact is that at some level, the views of the two camps are irreconcilable. Each side will continue to make its case to the public with passion and conviction. But surely we can do so without reducing those with differing views to caricature. Open hearts. Open minds. Fair-minded words."

lunes 18 de mayo de 2009

Sobre el título de este blog

Este blog no hablará mucho de religión, y menos de ideas apocalípticas. Todo lo contrario. Sin embargo su título está extraído de un pasaje de Libro del Profeta Isaías. Los textos proféticos están llenos de imágenes expresivas, que anticipan el nuevo orden de cosas que se impondrá con la venida del Mesías. Un cuadro que produce esa singular nostalgia propia de las promesas por cumplir, pero que se intuyen operantes hace mucho tiempo.
Ya me gustaría que el mundo fuera ese lugar pacífico. Y hay que contribuir a que así sea. Pero hoy por hoy seguirá siendo peligroso meter la mano en la madriguera de la serpiente. Sin embargo, es necesario convivir con el reptil pues "donde está el peligro, crece lo que nos salva" (Hölderlin).

Isaías 11: "Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago.
Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor.
No juzgará por apariencias ni sentenciará sólo de oídas; juzgará a los pobres con justicia, con rectitud a los desamparados.
Herirá al violento con la vara de su boca, y al malvado con el aliento de sus labios.
La justicia será cinturón de sus lomos, y la lealtad, cinturón de sus caderas.
Habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos: un muchacho pequeño los pastorea.
La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león comerá paja con el buey. El niño jugará en la hura del áspid, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente.
No harán daño ni estrago por todo mi monte santo: porque está lleno el país de ciencia del Señor, como las aguas colman el mar. Aquel día, la raíz de Jesé se erguirá como enseña de los pueblos: la buscarán los gentiles, y será gloriosa su morada.